Los libros mudos no hablan, sino que muestran, y se sirven de la imagen para ello. Por eso, sus lectores no necesitan leer. Los libros sin texto son una magnífica oportunidad para demostrar que leer y mirar no son lo mismo. En ellos la serie ilustrada se esfuerza por generar ficción a su manera, que es la de jugar a combinar un particular equilibrio entre concretar e insinuar, entre claridad y ambigüedad. Los libros mudos pueden contarse porque dicen mucho, pero en ellos las dudas se igualan en importancia a las certezas.
Pantalia elige ha seleccionado cuatro "lecturas" entre las mejores para recomendar a todo aquel que desee ponerse al día en este subgénero. Las cuatro forman grupo, además, porque se dirigen a un mismo lector-tipo. Al ofrecerlas agrupadas de este modo, confiamos en que la recomendación dibuje un itinerario de lectura para el usuario.
Especialmente destacamos la publicación La casa del árbol de autores holandeses y en su edición argentina para el idioma español. Marije Tolman y Ronald Tolman recibieron el Bologna Ragazzi Award 2010 en su modalidad de ficción por esta obra sin palabras. Una excelente propuesta para disfrutar en compañía de los más pequeños y saborear con ellos su delicada narración visual.
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